Obama y Xi Jinping

Los Estados Unidos y China se comprometieron el miércoles para tomar medidas ambiciosas para limitar los gases de efecto invernadero, con el objetivo de inyectar un nuevo impulso a la lucha mundial contra del cambio climático adelantándose  a las negociaciones  sobre el clima que se llevarán a cabo el próximo año.

El presidente Barack Obama anunció que los EE.UU. se moverán mucho más rápido en la reducción de sus niveles de contaminación. El presidente de China, Xi Jinping, estuvo de acuerdo en limitar las emisiones de China en el futuro – una acción sin precedentes de una nación a la que se le había visto aislarse en cuanto al tema del calentamiento global.

“Este es un hito importante en la relación entre Estados Unidos y China“, dijo Obama, con Xi a su lado. “Esto demuestra lo que es posible cuando trabajamos juntos en un desafío global urgente.”

La declaración inesperada de los dos contaminadores más grandes del mundo, la cual se dio a conocer en el último día del viaje de Obama en China, refleja el deseo de ambas naciones para mostrar un frente unido que podría mitigar los argumentos de los países en desarrollo, sobre todo el que habla de que se han resistido a las demandas de tomar en serio el calentamiento global. Sin embargo, no está claro qué tan factible  será para cualquiera de los dos países el cumplir con sus objetivos, y es seguro que la promesa de Obama tendrá que hacer frente a una dura oposición de los republicanos en el Congreso.

EE.UU. fijó un nuevo objetivo de reducir sus emisiones de gases que atrapan el calor entre 26 y 28 por ciento en 2025, en comparación con los niveles de 2005. Eso es un fuerte aumento desde principios de la presidencia de Obama, cuando se comprometió a reducir las emisiones en un 17 por ciento para el año 2020.

China, cuyas emisiones siguen creciendo a medida que construye nuevas plantas de carbón, no se comprometió a reducir las emisiones en una cantidad específica. Más bien, Xi estableció un objetivo en el cual planean llegar al clímax de las emisiones de China para el año 2030, o antes si es posible. También se comprometió a aumentar la cuota de energía que China va a derivar de fuentes distintas a los combustibles fósiles.

“Este es, en mi opinión, el anuncio de clima bilateral más importante que he escuchado”, dijo David Sandalow, anteriormente oficial superior del medio ambiente en la Casa Blanca y el Departamento de Energía. “Con esto se envía la señal de que los dos emisores más grandes del mundo están trabajando juntos para hacer frente a este problema.”

El objetivo de Obama, que se espera sirva como la contribución de Estados Unidos a un tratado mundial que será finalizado el próximo año en París, llegó meses antes de lo que se esperaba. Los EE.UU. han tratado de mostrar una acción agresiva sobre el cambio climático con el fin de estimular a otros países a ofrecer contribuciones ambiciosas.

Para China, el compromiso de limitar las emisiones marcó un punto de inflexión en la evolución de China sobre el calentamiento global y su responsabilidad de hacer frente al problema. China representa alrededor del 30 por ciento de las emisiones mundiales, pero sólo se lo han comenzado a tomar en serio los últimos años con el impacto a gran escala en la salud y la calidad de vida en China entrado en el enfoque, exacerbado por la asfixia con smog en el cielo de Beijing.

Al Gore, ex vicepresidente de los EE.UU.  y un destacado defensor de la limitación del cambio climático, calificó el anuncio como “un importante paso adelante en el esfuerzo global para resolver la crisis climática.” Dijo que aún se necesita más –  “incluyendo un acuerdo global entre todas las naciones – pero estas acciones demuestran un compromiso serio por parte de los dos principales contaminadores globales.”

La senadora Barbara Boxer, demócrata por California, quien preside el panel del medio ambiente del Senado, dijo: “Ahora ya no hay excusa para que el Congreso siga bloqueando las acciones.”

Pero los republicanos señalaron que iban a tratar de frustrar los esfuerzos de Obama una vez que el Partido Republicano controle el Senado el próximo año, señalando que Obama comprometía a futuros presidentes a una meta difícil de alcanzar.

“Este plan poco realista, que el presidente quiere  volcar sobre su sucesor, aseguraría altas tarifas de servicios públicos y mucho menos puestos de trabajo”, dijo el líder de la mayoría del Senado entrante, Mitch McConnell.

Referencia: The New York Times