Agua Virtual: El Agua Que No Vemos

Agua Virtual: El Agua Que No Vemos

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Agua Virtual

El “agua virtual” cuantifica la cantidad de agua que se requirió a lo largo de cualquier cadena productiva para dar como resultado un producto específico, por ejemplo: para producir 1 taza de café se requieren 140 litros de agua (aproximadamente), y para producir 1 kg de carne se requieren 14,000 litros de agua; desde el agua utilizada para cultivar los granos y plantas requeridas para alimentar a las vacas, el agua consumida por ellas, el agua utilizada durante el proceso industrial hasta el empacado y entrega al consumidor final.

El Agua Virtual Cuantifica el Agua Necesaria en la Producción

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Todo lo anterior solo pone en evidencia lo limitada que es en la realidad nuestra percepción del fenómeno del agua y los grandes problemas asociados a él; ya que solamente es con una pequeña fracción de ella con la que físicamente interactuamos todos los días al abrir la llave del lavabo, al bañarnos, al cocinar o al beber agua embotellada. Sin embargo para bien o para mal, los grandes problemas y las grandes soluciones se gestan en el agua que no vemos y que silenciosamente viaja a través de todas las cadenas productivas sin que su valor sea reconocido económicamente como tal; ya que el agua es un bien que pareciese hemos dado por sentado que ahí está, y que podemos desplazarlo globalmente junto con nuestras mercancías.

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El Agua Virtual Se Encuentra Principalmente en la Industria

Para tener un poco de claridad al respecto, comencemos por comprender que a nivel país (en términos generales), el 80% del agua se utiliza para producir comida el 10% se utiliza en la industria, y solo el 10% restante se utiliza en nuestras casas, hoteles, centros comerciales y oficinas. Expresado de otra manera: aún si las grandes campañas de comunicación en exhorto para hacer un uso eficiente del agua logran despertar en el ciudadano el cometido de ahorrar agua y hacer uso eficiente de ella; estaremos incidiendo únicamente sobre el 10% del problema, cuando en una sociedad de consumo globalizada el problema real radicará en el agua virtualmente contenida como equipaje en los objetos que consumimos, la manera en que los consumimos y la forma en que fueron producidos. Para ilustrar lo anterior basta comparar la ración de palomitas que se nos ofrece en el cine hoy en día (donde por dos pesos adicionales podemos obtener una ración tamaño cubeta, más parecida a un florero que a una bolsita con golosinas),  con el tamaño una de ración considerada como “normal” hace dos décadas.

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Existe una Mayor Comercialización de Agua

Aunque el comercio siempre ha sido parte  fundamental de nuestra civilización, nunca como en el momento presente habíamos sido capaces de desplazar tal volumen de mercancías alrededor del globo, de manera tan intensa y tan rápida; lo cual va acompañado de manera inherente por un desplazamiento de agua virtual “contenida” en los productos transportados de un lugar a otro. Es decir, para comercializar una playera de algodón importada a México desde Estados Unidos y manufacturada en China, la materia prima probablemente haya tenido como origen una cuenca del norte de México (a un costo por el uso del agua agrícola casi cero); donde probablemente se realizó un uso intensivo del agua (el algodón es un cultivo sediento), para posteriormente exportar dicho algodón al otro lado del mundo, donde fue transformado en tela y camisetas; para volver a ser trasladado nuevamente a una o varias partes lejanas del mundo, para su comercialización. De lo que no se hizo un recuento en esta historia, fue del agua requerida para el cultivo de una especie sedienta; del agua utilizada en el proceso de volver el algodón tela y camisetas, añadiéndole marginalmente al total de agua virtual conforme aumentan los procesos de transporte y los intermediarios en la comercialización del producto.

Debemos Ser Responsables con Nuestro Consumo de Agua

Las prácticas de agricultura actuales (en términos generales), han tendido a sustituir masas de ecosistemas ecológicamente productivos que brindan enormes servicios ambientales (cuantificables todos ellos, como la producción de oxígeno, la regulación del clima y la recarga de mantos acuíferos).

Debemos ser capaces de implementar sistemas de información que le permitan al consumidor conocer el desempeño ecológico, hídrico y de agua virtual del objeto, producto o servicio que estuviese a punto de adquirir; en aras de poder tomar decisiones lo suficientemente informadas.

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REFERENCIA: Artículo escrito por Francisco Bonilla, ‘El agua que no vemos’ (UMA)

FOTOS:http://virtualwater.eu/